Barcelona, 12 jun (efesalud.com). La doctora Carmen Sala Salmerón, de la Clínica Gine-3 de Barcelona, nos presenta en este vídeoblog el documento “Consulta Preconcepcional en las Mujeres”, un texto que engendra conductas saludables en las futuras embarazadas y evita malformaciones o enfermedades en sus tan anhelados bebés, como la espina bífida y la discapacidad intelectual.

“El objetivo de la publicación, elaborado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), se centra en las mujeres que retrasan su gestación y se quedan embarazadas a edades tardías, ya que solo el 20% de ellas acuden a su ginecólogo, o a su médico de cabecera, para buscar consejos o información que resuelva sus dudas o temores ante sus propósitos maternales”.

Los datos que aporta la SEGO indican que el 67% de las mujeres no toma ácido fólico, por ejemplo, o que una de cada tres no se alimenta de forma adecuada antes y durante la gestación, dos aspectos fundamentales para obtener los mejores resultados perinatales tanto en la madre como en el bebé.

El contenido del documento hace hincapié en los análisis previos al embarazo. La ginecólogo o el médico de cabecera fijarán su atención en la posibilidad de encontrar enfermedades crónicas.

“No solo controlamos su peso y su tensión arterial, solicitamos una analítica completa, con un hemograma para descartar la anemia, una prueba de hemoglobina glicosilada para excluir la diabetes, una proteinuria para ver posibles nefropatías o lesiones en los riñones, y otros exámenes obligatorios, como las serologías que comprueban la presencia de anticuerpos en sangre de hepatitis B y C o el virus del sida (VIH)”, explica la obstetra.

El texto también incide en posibles patologías pretéritas. Los especialistas indagarán en los abortos y en los partos prematuros, situación ésta que se repite en más de un 15% de los casos.

“Además, tenemos que educar a las futuras mamás para que no se hagan pruebas radiológicas durante el periodo en el que sospechen que puedan estar embarazadas, tenemos que saber qué tipo de medicamentos toman, como los tranquilizantes, los antidepresivos o las pastillas para dormir”, añade.

Por tanto, la finalidad primordial de la SEGO es prevenir tres enfermedades importantísimas.

La diabetes, puesto que una mujer de cada cien la desarrollará durante la gestación.

La hipertensión arterial, ya que la mayoría de las mujeres de 37 o 38 años de edad no se suelen tomar la tensión y deben saber que, si es elevada, tenderán a empeorar después del parto, y que puede haber consecuencias perinatales, como retardo en el crecimiento del bebé o aumento de la mortalidad.

La epilepsia, que podría generar daño en su feto por dos vías contradictorias: la medicación puede producir malformaciones y, si se suprime el fármaco, las convulsiones epilépticas pueden, a su vez, lastimarlo.

Es un documento con todo tipo de recomendaciones para velar por la salud de las mujeres embarazadas.

“Los consabidos rechazos al tabaco y a las bebidas alcohólicas, las precauciones que hay que tomar con medicaciones o preparados para las diferentes enfermedades o la mencionada y peligrosa exposición radiológica” -dice Carmen Sala-.

Tampoco se pasan por alto las tomas “muy, muy importantes” de suplementos vitamínicos como el yodo y el ácido fólico.

“Una mujer que pretenda quedarse embarazada necesita suplemento de ácido fólico para la prevención de la espina bífida en la columna vertebral o la anencefalia, defectos en el cerebro. Lo deberá tomar, como mínimo, cuatro semanas antes de la fecundación”, indica la doctora Sala.

“Una mujer embarazada necesita aproximadamente un 60% más de yodo porque durante el primer trimestre de gestación el feto no produce la hormona tiroidea y tira de la que sí produce la madre, por lo que es necesaria una mayor cantidad durante los tres primeros meses. Su falta provoca lesiones neurológicas, como el retraso mental o, según indicarían algunos estudios novedosos, la hiperactividad o TDAH”, incide.

A la doctora Carmen Sala Salmerón, ginecóloga y obstetra, le gusta este documento de la SEGO porque es una invitación a la transmutación médica, situación que le acerca aún más al corazón de las futuras mamás.

“Por unos instantes me convierto en un médico internista o en un médico de cabecera tomando la tensión o pidiendo analíticas… no todo van a ser revisiones ginecológicas rutinarias”, concluye con su habitual sonrisa.

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