Madrid, 29 sep (efesalud.com). El doctor Carlos Macaya Miguel, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, analiza en este vídeoblog la principal preocupación del Observatorio de la Adherencia al Tratamiento (OAT), del cual es el presidente: “Solo el 50% de los pacientes se toma los fármacos que le ha prescrito el médico para curar su enfermedad”.

Con motivo del Día Mundial del corazón, el Dr. Macaya sacar a relucir este dato tan rotundo, extraído del informe ‘Adherencia al tratamiento de la Comunidad de Madrid’, con el objetivo de mejorar el conocimiento sobre la adherencia terapéutica en los profesionales de la salud y en los ciudadanos.

El grado de cumplimiento, que continúa hoy en día siendo una realidad incuestionable, no solo se debe ceñir a los medicamentos, sino a todo el tratamiento recomendado después del diagnóstico de la enfermedad.

“Dieta apropiada, estilo de vida saludable, que puede incluir la práctica de ejercicio físico o mantener reposo, y consejos para una sexualidad ajustada a la patología. Si el paciente cumple al cien por cien alcanzará un grado alto de adherencia terapéutica”, apunta.

¿Y qué impacto puede tener un grado bajo o medio de adherencia en el futuro del paciente?

“Si no nos tomamos los medicamentos no se cumplirán los objetivos curativos. El paciente recaerá y volverá a padecer los síntomas de su enfermedad, pudiendo ingresar en el hospital”, sostiene el Doctor Macaya.

La importancia de la adherencia a los tratamientos obedece a dos razones fundamentales: las enfermedades crónicas y la vejez.

“El grado de cumplimiento es muy alto en los procesos agudos, como una gripe o una neumonía. Este tipo de patologías persisten durante varias semanas y los pacientes cumplen las recomendaciones médicas bastante bien, incluso a rajatabla”, asegura.

Cuando las enfermedades son incurables (diabetes, hipertensión, epoc, etc.) se necesitan tratamientos a largo plazo.

Si a estas patologías le añadimos la esperanza de vida, nos encontramos con la suma de dos factores determinantes en el estado de la salud pública.

“Nuestra población está cada vez más envejecida y se da la circunstancia adicional de que las personas mayores padecen más de una enfermedad. Estos pacientes necesitarán tomar muchos medicamentos y llevar un estilo de vida más saludable”, argumenta.

Y es aquí donde pone el foco el galeno catalán, en la concienciación de todos los agentes implicados en la Sanidad. El informe de la OAT destaca las siguientes conclusiones:

Solo un 50% de los pacientes cumple con la prescripción médica, algo que para la Organización Mundial de la Salud (OMS) puede conllevar automedicación, resistencia física a los antibióticos y aumento desproporcionado de los costes sanitarios.

El otro 50% tiene un bajo nivel de adherencia, con las consecuencias negativas en su pronóstico.

La adherencia general al tratamiento aumenta con la edad y es mejor en mujeres que en hombres en casi todos los tramos de edad.

Los pacientes jóvenes, sobre todo los que rondan los cincuenta, son los que registran datos menores en adherencia. Cuando se recuperar suelen dejar de tomar el medicamento.

A menor nivel de estudios mayor grado de adherencia a los tratamientos.

La automedicación, un 57% declara que lo ha hecho en alguna ocasión, es más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Por enfermedades, los hombres cumplen mejor en diabetes y en epoc; es similar en osteoporosis o hipercolesterolemia; en mujeres es superior en hipertensión arterial y tremendamente superior en depresión, ya que los hombres no suelen seguir los consejos farmacológicos.

En cuanto a la cardiología (insuficiencia, infarto, hipertensión, arritmias, etc.) la adherencia se sitúa en torno al 54%, más en hombres (57%) que en mujeres (51%).

Los pacientes obtienen la información sobre su enfermedad a través del médico en un 82% de los casos, de la enfermería en un 17%, de las farmacias en un 3% y en un 9% de internet.

Para el doctor Macaya, estos datos nos obligan a todos a trabajar en pos de la adherencia a los tratamientos terapéuticos.

“Primero, el enfermo, el más interesado; segundo, el profesional sanitario; tercero, el farmacéutico, que tienen un papel decisivo a la hora de mejorar la adherencia; y finalmente, las instituciones públicas y privadas, patrocinando campañas informativas de concienciación”, expone.

En cualquier caso, la clave está en la ciudadanía.

“El mejor avance médico que se puede lograr no solo consiste en descubrir un nuevo compuesto farmacológico, sino en conseguir que los pacientes se tomen los medicamentos de los que disponemos hoy en día en las farmacias. Un alto grado de adherencia a las medicinas conlleva un mayor beneficio para los enfermos”, concluye el doctor Carlos Macaya.

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